Atlético se llevó de Parque Patricios un empate en cero que suma. Por el invicto y la valla imbatida después de tres partidos, y un cuarto puesto en su zona que pocos hubieran imaginado apenas 10 días atrás, antes de arrancar el Clausura.

Más aún, en el marco de un partido con pocas emociones, el “Decano” fue levemente superior a Huracán en el estadio Tomás Adolfo Ducó. Sobró actitud, pero faltó contundencia para aprovechar la medianía del rival y plasmar sus méritos en el marcador. El anfitrión, en la antesala del clásico ante San Lorenzo, se retiró entre silbidos.

Solidez, convicción y un plan que se afianza: la identidad que empieza a mostrar el Atlético Tucumán de Falcioni

Equipo que gana no se toca. A ello se aferró Falcioni tras el impacto en el Madre de Ciudades, una victoria sobre Central Córdoba que pagó altos dividendos y levantó la cotización de Atlético, que arrancó el segundo semestre con el objetivo claro de evitar hacerse malasangre al final de la temporada y de pronto empezó a soñar con que tal vez los playoffs no son una quimera.

El 1x1 de Atlético Tucumán en el empate sin goles frente al "Globo"

Al “Decano” se lo vio firme desde el arranque. Cauto, pero ambicioso. Con el objetivo primordial de cortar los circuitos de juego del equipo de Diego Martínez, pero sin resignarse a ser un mero partenaire, con la intención clara de apostar al juego directo y a la contra para inclinar la balanza a su favor.

Claro que no tuvo área y Huracán tampoco, hasta que promedió la primera etapa. Hubo una escapada de Ramiro Ruiz Rodríguez, mal resuelta, y poco después el colombiano Oscar Cortés definió por encima del travesaño casi pisando el área chica.

Esa última jugada fue un llamado de atención para los de Falcioni. El “Globo” comenzaba a manejar la pelota y Atlético se metía en campo propio. El despliegue de Lautaro Godoy, Leonel Vega y Renzo Tesuri ya no lograba el mismo efecto neutralizador. Con todo, una pelota que se desvió en la cabeza del paraguayo Clever Ferreira tras una pelota parada, asustó al público “quemero”, de reducida presencia en la fría noche.

El partido se jugaba poco, entre roces, infracciones e interrupciones. Leandro Díaz, el héroe de Santiago del Estero, tuvo que salir por una molestia en el músculo aductor izquierdo. El “Emperador”, en lugar de recurrir a un número “9” natural, prefirió optar por Nicolás Laméndola. Ahora, el más adelantado era Rodríguez.

Mientras Martínez, disconforme, recorría frenéticamente la línea de cal, su equipo se repetía en un par de recetas: la búsqueda obsesiva del ecuatoriano Jordy Caicedo por vía aérea y los remates de media distancia de Lucas Blondel.

Apenas arrancó el complemento quedó en claro que durante el intervalo Falcioni debe haber arengado a los suyos a buscar con mayor ímpetu la victoria. Huracán no estaba en su mejor noche y Atlético tenía con qué llevarse el premio gordo.

Enseguida, “Triple R” aprovechó un error en el fondo del rival y definió ajustado al palo. Pero el arquero ecuatoriano Hernán Galíndez evitó el grito. Poco después, el mediocampista local Facundo Kalinger también tuvo su chance clara.

Laméndola ya se había convertido para entonces en el mayor revulsivo, pero claro, con el “Loco” Díaz fuera de la cancha, a Atlético le faltaba un referente de área.

Bruno Amiconi, tras revisar las imágenes a pedido del VAR, dio marcha atrás con su decisión de pitar penal por un leve empujón de Vega sobre Kalinger. Nervioso, Falcioni prendió un cigarrillo. De inmediato, debe haber sentido el deseo de fumar otro, cuando Rodríguez erró un gol increíble y acto seguido se lesionó y fue reemplazado por Manuel Brondo.

A partir de entonces, no pasó mucho más. Salvo alguna buena otra jugada de Laméndola y la presión final del anfitrión, resistida con fiereza por la visita.

Ahora se viene Sarmiento, en el José Fierro. Falta mucho, pero los hinchas “decanos”, cuando ven a su equipo cinco puntos por encima del colista River se preguntan por qué no animarse a soñar con un final de año mejor que los precedentes.